Expresiones y palabras que llevas toda la vida usando mal

Ya publiqué hace mucho tiempo algo parecido sobre la lingüística, pero esta vez voy a dejar este artículo que vi hace poco en El Huffpost y me gustó ya que… sí, admito que soy un friki de las letras (incluso expresiones, en este caso). 😅

Expresiones y palabras

Es tan común que apenas somos conscientes.

El español es un idioma tan rico como complejo. Es una de las lenguas más difíciles de aprender para alguien que no sea castellanohablante, aunque tampoco es fácil de dominar cuando se trata de la lengua materna. Prueba de ello es que hay palabras y expresiones que llevamos utilizando mal toda la vida.

¿Quién no ha escuchado alguna vez ‘son las una de la tarde’?¿O ‘hubieron muchos manifestantes’? Discursos erróneos, pero tan arraigados y transmitidos de generación en generación que no desaparecen. Además, apenas somos conscientes de estar haciéndolo mal.

Del mismo modo, otros términos nos pueden sonar raros por utilizarse con menor frecuencia y nos aventuramos a corregir al que los usa. Sin embargo, son tan válidos como sus sinónimos más comunes. En otras ocasiones metemos la pata al utilizar dos palabras como si tuvieran el mismo significado.

Con la colaboración del miembro de la Fundéu Alejandro Herrero y el lingüista y catedrático de Lengua Fernando Carratalá, El HuffPost ha hecho una lista de palabras y expresiones que hemos utilizado mal toda la vida y que seguimos escuchando cada día, con motivo del VIII Congreso de la Lengua Española que se celebra en Argentina desde este miércoles hasta el próximo 30 de marzo. Seguro que a ti también te suenan estos errores:

1. prever, preveer. El error se debe ‘al cruce’ con proveer.

2. friegasuelos y friegaplatos, fregasuelos fregaplatos. Se construye con la tercera persona del singular del verbo fregar. 

3. plastilina, plastelina. La marca registrada es Plastilina.

4. tortícolis, tortículis. La palabra proviene del francés, torticolis.

5. refanfinflar, repampinflar. El uso de la segunda es incorrecto, pero extendido.

6. calcomanía, calcamonía. Su origen es francés, décalcomanie.

7. desternillarse de risa, destornillarse. La expresión procede de ternilla. Antiguamente, cuando alguien se reía de manera exagerada podía llegar a romperse las ternillas —los cartílagos— de la mandíbula.

8. grosso modo, a grosso modo. La locución latina ya incluye la preposición en su declinación.

9. motu proprio, motu propio. Se suele eliminar la r por error. La expresión se refiere a hacer las cosas por iniciativa propia.

10. tirar los tejos y tirar los trastos. Se le otorga el mismo significado, sin embargo se refieren a cosas distintas. La primera hace referencia a ligar y la segunda a disputar o reñir con vehemencia.

11. no hay atutia, no hay tutía y no hay tu tía. Todas son correctas, la tercera de ellas fue aceptada en 2005. 

12. trasplante, transplante. Sencillamente, transplante no existe.

13. había muchas personas, habían muchas personas. La oración es impersonal, por tanto no tiene sujeto. En este caso, ‘muchas personas’ es el complemento directo.

14. de esta agua no beberé, de este agua no beberé. El término agua es un sustantivo femenino que comienza por a tónica. La norma indica que, para evitar esta cacofonía, solo se cambia el determinante ‘la’ por ‘el’. El resto realiza la concordancia de forma regular.

15. detentar poder y ostentar. Aunque hay quien lo utiliza como un sinónimo, el primero se refiere a ocupar ilegalmente el poder y el segundo a poseerlo. 

16. infligir e infringir. El primero es causar daño mientras que el segundo es quebrantar una norma. 

17. Espirar y expirar. Curiosamente, son antónimos. La primera se refiere a respirar, la segunda a morir. 

El último ejemplo es la prueba de cómo no cometer un error ortográfico puede salvarte la vida, bromea Carratalá. Además de todos estos términos, una de las preocupaciones de los lingüistas es que estamos llenando el español de anglicismos innecesarios, que no aportan nada, porque ya están hispanizados. Es el caso de scanner en lugar de escáner, o de otro ejemplo mucho más común: ‘sándwich’ en lugar de ‘emparedado’. “Estamos empobreciendo nuestro idioma”, apunta el catedrático.

Así que con todas esas palabras y expresiones me despido por hoy, ¡besos, buapos!

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